domingo, 17 de marzo de 2013

Proyección de la voz


La proyección de la voz es un concepto especialmente indicado para las personas  que tengan que llenar un amplio espacio con el sonido de su voz: actores de teatro ( no así los de cine o TV), maestros, oradores...
    Básicamente hay que profundizar en dos puntos: los resonadores y el apoyo respiratorio. Aunque hay un tercero, igual de importante, el huir todo lo lejos que podamos de las tensiones musculares que provocarían que la proyección de la voz pasase a ser grito, perjudicando así, a la larga, nuestro aparato fonador.
    Resonadores
        Aunque, al principio, parezca algo, un tanto increíble, nuestro cuerpo, en general, se ve sometido a tantas tensiones que se ve imposibilitado para propagar las vibraciones producidas por nuestra voz.
    Para trabajar correctamente y optimizar nuestros resonadores, lo primero que se tendrías que conseguir sería una óptima relajación. Relajación activa, que predisponga a nuestro cuerpo para el trabajo, eliminando las tensiones. Ya hablaremos en otro momento de tipos y formas de relajación.
    Para empezar a sentir esa vibración que debemos propagar por todo nuestro cuerpo podemos empezar a trabajar con el fonema "m". Cerramos los labios y hacemos como si quisiéramos decir cualquier palabra que empiece por "M",pero sin llegar a abrir a vocal, manteniendo los labios juntos.
    Al principio puede que nos cueste percibir las vibraciones, lo que nos indicaría que debemos concentrarnos más y buscar mayor sensibilización hacia estas sensaciones, no hay que tener prisa, si uno sigue practicando termina por percibirlas.
    La voz es un sonido, y como todo sonido es producto de una vibración. Esta vibración en el caso de la voz se produce en los pliegues vocálicos ( cuerdas vocales) que se encuentran en la laringe. Al tener la intención de producir un sonido, estas, con ayuda del paso del aire, entran en movimiento, produciendo una vibración, llamémosla primaria, que se propaga y al encontrarse con un orificio de salida, la boca, que, funcionando como caja de resonancia principal lo aumenta y proyecta hacia fuera.
    Pero en el trayecto, esa vibración se encuentra con más materia sujeta a una posible vibración y por tanto, amplificación de esa vibración primaria. Dependiendo de los estudiosos del tema, podemos encontrar que hay quien mantiene que son los senos faciales ( frontal, etmoidales, maxilares) y hay quien que encuentra resonadores hasta en el hueso sacro.
    Físicamente, lo que se dice vibrar, vibrará tanto como potencia tenga la onda primaria y elementos vibrantes nos encontremos en el camino. De ahí, la importancia de encontrarse relajado para que esos elementos vibrantes propaguen la onda por todo el cuerpo y así conseguir un mayor sonido.
    Un primer ejercicio para notar distintas zonas de resonancia sería, trabajando con el fonema “m” como antes se ha expuesto. Manteniendo esa intención de querer decir una palabra que empiece por ese fonema vamos a apretar los dientes según lo estamos produciendo. Seguro que ya no solo le vibran los labios si no que han empezado a percibir otras partes alrededor de la boca entrando en vibración. Haga lo mismo pero ahora separe las muelas todo lo que pueda, como si tuviera una pelota de golf dentro pero manteniendo los labios cerrados, la zona del labio superior hasta la base de la nariz tendría que encontrarse tirante, estirada. Compruebe si han variado las zonas donde percibía la vibración.
    Otra zona de fácil percepción de la vibración es el esternón. Póngase la mano en la zona más baja del esternón cerca de la apófisis, justo donde acaba la zona ósea y empieza lo que se suele llamar la boca del estomago. Emita un sonido con la boca bien abierta imitando al que se hace en los dibujos animados cuando un ser cae al vacío o aun pozo, es decir, de un sonido más agudo a un sonido grave. Notará como percibe la vibración mejor cuanto más grave sea el sonido.
    Esas sensaciones de vibración podemos sentirlas en todo el cuerpo y con práctica podemos, incluso, llevarlas a la parte que más nos interese trabajando las distintas posibilidades musculares que nuestro cuerpo nos ofrece. Nos encontraremos que hay partes que optimizan los sonidos agudos y otras los graves.
 
    Apoyo respiratorio
    El apoyo respiratorio lo vamos a trabajar controlando nuestra respiración, la musculatura que la origina, el diafragma.
    Para empezar podemos trabajar el soplo diafragmático. Lo conseguiremos imitando la respiración del perro. Estaríamos consiguiendo una respiración mucho más rápida que la nuestra original. Si mantenemos este tipo de respiración, pero en cada espiración, cada vez que soltamos aire, intentamos soltar todo el que tengamos, estaremos contrayendo el diafragma de golpe fortaleciéndolo. Si queremos emitir un sonido a la vez, tendríamos que tener mucho cuidado para no contraer la garganta esta debe de permanecer relajada.
    Otra forma de fortalecer esta musculatura es con la respiración que se llama de relajación súbita. En ella se realiza una espiración lo más larga posible, como con la intención de expulsar todo el aire que tengamos dentro, hasta que nos duela los laterales del cuerpo ( los intercostales), una vez que hemos expulsado todo el aire, mantenemos un tiempo de apnea respiratoria y relajamos súbitamente. Los intercostales volverán a su posición inicial y desde ahí volveremos a empezar el ejercicio.

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